Postres originales y sabrosos – Morcilla de chocolate

Postres originales y sabrosos – Morcilla de chocolate

14 noviembre, 2018 2 Por Carmen Sinisgalli Ocampo

Si estás pensando en postres originales y sabrosos, en cosas ricas para acompañar el té, el café y disfrutar con el mate. Si estás pensando en regalar bombones o comprar masas secas para una ocasión especial. O, simplemente porque no podés dejar de comer chocolate, esta fácil y rápida receta te va a resultar de 10 puntos.




Ingredientes:

  • 200 grs de chocolate negro
  • 200 grs de galletas trituradas
  • 100 grs de nueces
  • 1 huevo
  • 100 grs de mantequilla

Lo primero que tenés que hacer es ir de compras. El supermercado más cercano seguro tendrá las apenas tres o cuatro cositas que vas a necesitar. Primero buscamos al protagonista: el chocolate. Necesitas una lira de chocolate (que es una barra de chocolate) de 150 gramos o 200 gramos. Es el chocolate negro y semi amargo que se suele utilizar en repostería para hacer tortas, bañarlas o crear unos chips, entre otras cosas. También vas a comprar un paquete de 100 gramos de manteca (mantequilla o margarina, según el país donde vivas).

Luego vas a tener que elegir algunas galletas dulces (sin relleno), simples, de leche en lo posible. El cuarto ingrediente son las nueces. En los mercados hay góndolas especiales con este tipo de productos. Algunas nueces vienen en paquetes o en bolsas. Otras están presentadas en frascos plásticos ya peladas, y algunas más se encuentran sueltas y se venden por gramos. Y el quinto y último producto, es un huevo crudo.

Morcilla-de-chocolate

Morcilla-de-chocolate

Ya en tu cocina preparás una olla o cacerola, y un jarro. Llenás la olla con agua hasta la mitad y la ponés a hervir sobre la hornalla. Mientras tanto cortás en trozos cuadrados y chicos el chocolate, y lo colocás en un jarro más pequeño de metal. Este recipiente lo ubicás a baño María dentro de la cacerola que tenía el agua hirviendo previamente y lo dejás ahí sin apagar la hornalla, ya que se comenzará a derretir el chocolate. Es importante que sepas que el baño de María evita que los alimentos se peguen, en este caso funciona de la misma manera. Vas a ir notando que el chocolate se derrite y justo en ese momento le agregás la manteca que también cortaste en cuadraditos para que el proceso de derretirse sea más rápido.

Aquí es cuando debés revolver, si es con cuchara de madera mejor y, cuando ya los 2 elementos se hayan mezclado y hayan formado una pasta uniforme y homogénea, lo retirás del fuego. Es el momento de colocar el huevo y seguir revolviendo.

Esta mezcla la vas a dejar sobre la mesa hasta que entibie. Mientras tanto, colocás las galletas dulces y las nueces dentro de un bol o en un plato, lo que te resulte más cómodo, y las empezás a moler lo más chiquito que puedas sin llegar a que se haga todo polvo, más bien un poco de polvo y un poco de galletitas trituradas. Con las nueces hacés lo mismo.

Una manera adecuada para triturarlas es usar una servilleta de tela donde pondremos las galletas y los frutos secos y, con un palo de amasar, apretar sobre el trapo ida y vuelta. Quedarán del tamaño ideal para simular los condimentos de una verdadera morcilla.
Cuando nuestra pasta seca esté lista la vas a agregar a la pasta húmeda del chocolate, del huevo y de la manteca, revolviendo todo de modo que se integren los 5 ingredientes.

La ponés en el frigorífico hasta que se enfríe un poco y la masa adquiera una textura compacta. Una vez que haya enfriado, tenés que sacarla y extenderla sobre un papel film o un papel metalizado, es igual. Envolvés la morcilla para que quede todo bien apretado. Luego debés cerrar el papel sobre la masa apretando y haciéndolo rodar para formar un cilindro, dándole forma de caramelo.

Nuevamente tenés que meter el paquete que se formó en el frío del congelador durante 2 horas para que se endurezca. Y, cuando se haya endurecido, si se desea que adquiera la apariencia de una morcilla, tendrás que cortar el papel film, quitando los extremos. Antes de servirla, deberás retirar el film.




En el momento que se ponga casi a temperatura ambiente, la cortás en rodajas y podés presentarla en un plato, en una bandeja o si querés sobre una tabla, como si fuera un embutido e imitando a las morcillas verdaderas.
Fácil de hacerla, disfrutarás mucho de su sabor y por sobre todo de la cara de tus familiares y amigos cuando digas que de postre solamente tenés morcilla fría.

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