Cocaína, una muerte segura

Cocaína

¿Qué es la cocaína?

La cocaína es el estimulante natural más potente que afecta al sistema nervioso central por presentar muchas características farmacológicas y efectos adversos parecidos a estimulantes sintéticos tales como las anfetaminas y la fenmetrazina.

La cocaína es un anestésico local del tipo éster y pertenece a la familia tropana de los alcaloides naturales. Otros miembros de la familia incluyen a la escopolamina y a la atropina.

¿Qué efectos produce a la salud?

Los efectos clínicos de la cocaína en la sobredosis aguda se desarrollan rápidamente después de la exposición, de modo que un diagnóstico retardado es casi imposible y los principales motivos por los que los consumidores de cocaína realizan consultas urgente a los centros de asistencia primaria o a los hospitales, se pueden agrupar en tres grandes grupos: cardiovasculares, neurológicos y psiquiátricos.

Cardiovasculares: El espectro clínico de las manifestaciones cardiovasculares asociadas al consumo de cocaína es amplio, siendo las más importantes los fenómenos isquémicos coronarios, la aparición de arritmias y la hipertensión arterial.

También puede estar presente la hipotensión arterial y el shock tanto hipovolémico como cardiogénico.

Neurológicas: Pueden presentarse tanto en forma de accidente cerbrovascular isquémico como hemorrágico, las cefaleas o dolor de cabeza migrañoso puede considerarse una secuela del consumo de cocaína. Las convulsiones que pueden presentarse en status epiléptico o no.

Psiquiátricos: Son los psiquiatras los que atienden el mayor número de consultas derivadas del consumo de cocaína, ya sea por demanda de des habituación o por algunas reacciones adversas de su consumo como inquietud, agitación o ansiedad.

A veces las manifestaciones son más graves, como la crisis de pánico, el delirio o las alucinaciones, en el contexto de una psicosis aguda. La agitación se combate con medidas psicoterapéuticas y farmacológicas, siendo de elección entre estas últimas las benzodiacepinas, recurriendo en caso necesario a la contención mecánica.

Se debe evitar el empleo de neurolépticos, ya que pueden confundir el cuadro clínico con sus manifestaciones anticolinérgicas, precipitar distonías, hipertermia y disminuir el umbral para las convulsiones.

La hipertermia puede ser secundaria a la agitación psicomotriz, al aumento en la producción de calor y la menor disipación del mismo por la vasoconstricción secundaria a la cocaína. Cuando aparezca será un signo de gravedad.

¿Qué es la dependencia y abuso de la cocaína?

Los criterios de dependencia o abuso son los generales del DSM-IV-TR, desde un punto de vista clínico puede sospecharse la existencia de tales diagnósticos en pacientes que de forma inexplicable presentan cambios en su conducta y personalidad, como irritabilidad, dificultades para concentrarse, conducta compulsiva, trastornos importantes del sueño y pérdida de peso.

Suelen presentar cambios de conducta a nivel laboral y familiar con incapacidad para realizar tareas que antes desarrollaban con normalidad. En caso de consumo por vía nasal, la cocaína tiene efecto vasoconstrictor local, por lo que los pacientes desarrollan una congestión nasal que intentan auto tratar con descongestionantes nasales.

¿Existen otros trastornos inducidos por cocaína?

Los trastornos inducidos por cocaína se caracterizan por síntomas (p. ej., estado de ánimo deprimido) que se parecen a los de los trastornos mentales primarios (p. ej., trastorno depresivo mayor versus trastorno del estado de ánimo inducido por cocaína, con síntomas depresivos, de inicio durante la abstinencia).

Las marcadas alteraciones mentales que pueden ser el resultado de los efectos de la cocaína deben distinguirse de los síntomas de esquizofrenia de tipo paranoide, trastorno bipolar y otros trastornos del estado de ánimo, trastorno de ansiedad generalizada y trastorno de angustia.

La intoxicación y la abstinencia de cocaína se distinguen de los otros trastornos inducidos por cocaína (p. ej., trastorno de ansiedad inducido por cocaína, de inicio durante la intoxicación) en que los síntomas de estos últimos trastornos exceden de los que habitualmente se asocian a la intoxicación por cocaína o a la abstinencia de cocaína y son de suficiente gravedad como para merecer una atención clínica independiente.

¿Puede evitarse la muerte en caso de sobredosis?

Las únicas medidas que han logrado disminuir la mortalidad son el control de la agitación o convulsiones mediante benzodiacepinas y el enfriamiento corporal externo inmediato en caso de hipertermia, por lo que ambas deben utilizarse ante un paciente con intoxicación grave. No deben usarse haloperidol ni otros antagonistas dopaminérgicos para la agitación, por el riesgo de convulsiones, hipertermia y arritmias.

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