Unidos para ser felices

Unidos para ser felices

13 marzo, 2019 0 Por Abraham Martinez

El hogar al que perteneces ¿es un hogar feliz o es como un cuadrilátero donde compiten esposos, padres e hijos? ¿A qué se debe que muchos hogares no son lo que los miembros de él esperaban tener?

Obviamente las cosas no surgen como por arte de magia, pues si cada uno de los miembros no contribuye provechosa y positivamente a crear un clima de tranquilidad, confianza, comprensión y sobre todo amor, será imposible lograr ese dulce hogar.

De manera que nos equivocamos si pasivamente esperamos que en el hogar todos nos traten con consideración, respeto, afecto, etc. pues este es un lugar donde cada una de estas características, se deben dar de manera recíproca. Si yo espero que los demás me respeten, yo debo de respetarlos primero; de lo contrario, las cosas no funcionan.

En el caso de la pareja de esposos, su unión presupone la búsqueda del mismo objetivo: la felicidad conyugal. Pero son dos personas que pueden resultar ser muy diferentes la una de la otra; puede que uno de los dos sea dominante, orgulloso, prepotente y hasta hipócrita.

O puede que ambos compartan algunos de estos defectos, lo cual haría que su hogar sea mucho peor. Sin embargo, a pesar de las diferencias que existan entre ellos, ambos deben luchar por lograr la felicidad conyugal.

El problema de los hogares infelices, básicamente reside en que muchos, por nuestro orgullo, optamos por conservar nuestra posición, es decir, nos negamos a “dar nuestro brazo a torcer”. Somos incapaces de acercarnos a nuestra pareja en son de paz.

Cuando se da una discusión muy acalorada, preferimos considerarnos como la víctima que tiene que ser buscada y a quien hay que ofrecerle una disculpa.

Muchas veces exageramos una situación y en lugar de abrir un canal de comunicación, nos volvemos herméticos, con un silencio absoluto pues no queremos dirigirle la palabra al otro.

En lugar de esto, debemos vencer nuestro orgullo y buscar a nuestra pareja para dialogar como dos personas civilizadas, tomando en cuenta que lo que nos llevó a unir nuestras vidas no fue otra cosa que el deseo de ser felices y de hacer feliz al otro.

El hogar puede ser feliz, si a toda costa evitamos la ruptura conyugal. Pero tal ruptura conyugal no solo se da cuando una pareja se separa o se divorcia; en realidad se da también cuando la pareja continúa viviendo bajo el mismo techo, pero sin comunicarse, ni compartir nada, inclusive la misma cama, pues tampoco tienen relaciones íntimas.

Se resisten a una separación o divorcio por temor a la opinión popular, pero realmente son dos extraños viviendo bajo el mismo techo. Son una familia disfuncional, donde las actitudes negativas de los padres, afectan inevitablemente a los hijos.

El hogar existe con el fin de que fundamentalmente, la pareja de esposos disfruten, compartan, comprendan, perdonen, se amen y en consecuencia, sean felices. Los esposos que viven así, naturalmente harán felices también a sus hijos.

No pierdas de vista, que el objetivo de estar unidos es para ser felices. Haz que tu hogar logre esto, que llegue a ser el hogar con que has soñado: un hogar feliz.

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